Visita guiada a la exposición.
PLAZAS AGOTADAS
Como un cántaro hecho añicos. Así percibió Stefan Zweig el estado en que quedó el mundo tras la Gran Guerra, impresión compartida por muchos contemporáneos. La contienda, lamentaba Zweig, había inaugurado una nueva era que despreciaba la tolerancia, percibida ahora como síntoma de debilidad.
Aquella brutal experiencia colectiva trastocó la vida europea. Los principios y valores que antes se tenían por ciertos sonaban ahora a letanías evocadas de un pasado remoto. La sensación de que todo resultaba extraordinario y a la vez efímero impregnó la cultura, la política, la economía o el ocio. También la convicción de que todo era posible.
Fueron tiempos de vértigo e incertidumbre, de zozobra y de miedo. Tiempos violentos en los que proliferaron discursos que apelaban a la exclusión y al odio. A la deshumanización del otro. Tiempos de guerra, de rebeliones armadas, de insurrecciones populares. De retroceso democrático. Tiempos en que la intolerancia penetró en la vida cotidiana a través de mensajes que prometían orden, seguridad y un futuro glorioso a cambio de excluir de la comunidad a colectivos enteros, que fueron calificados como enemigos. España no fue ajena a esta vorágine.
Este es el contexto en el que se despliega la exposición Intolerancia. España en una Europa convulsa, 1914-1945, que aborda la historia de nuestro país enmarcada en su entorno europeo a través de cinco apartados: «Intolerancia. Una historia europea», «España. Golpe de Estado y revolución», «La España franquista en la Europa del Eje», «Extirpar al enemigo» y «La Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes: persecución y resistencia».
Con esta exposición se presenta la Colección José María Castañé en la Residencia de Estudiantes, un fondo compuesto por cerca de cinco mil piezas que ilustran la cultura, la política, la economía y la sociedad en las décadas centrales del siglo XX.
Residencia de Estudiantes
