La artista navarra Jimena Martinicorena Zaratiegui presenta su exposición Descendidas, compuesta por una treintena de obras en las que aporta su particular mirada sobre la iconografía religiosa.
La elección del tema viene por un interés de esta joven en la historia del arte en general y en el devenir del arte religioso cristiano en particular a lo largo de los siglos. La capacidad de las imágenes en su papel transmisor del poder, así como de enseñanza doctrinal para los fieles, convierte a la iconografía en un tipo de arte que aún llama la atención hoy en día.
La riqueza plástica y conceptual de dichas representaciones es un combustible para la creación artística, combinando rasgos o temas iconográficos con un estilo contemporáneo o con sentires y pareceres actuales, siempre desde una perspectiva secularizada y en ningún caso actualizando ni difundiendo el mensaje religioso.
El universo creado por la relación entre estas figuras humanas de caras enigmáticas e intensas, lánguidas pero poderosas, prevalece con cierto aire misterioso. ¿Qué miran? ¿Qué les aflige? ¿Dónde se encuentran?
Comparten todas una génesis común: una alteración radical de sus orígenes, despojadas de sus contextos y dejadas a la mirada del espectador con unos pocos rasgos que solamente pueden conectarlas ligeramente con sus modelos. Son alteraciones iconográficas de imágenes tradicionales, tipos fijos y modelos utilizados en el arte religioso cristiano. Motivos como el de las penitentes, las vírgenes procesionarias o la lujuriosa del románico (la figura de una mujer pecadora de la lujuria cuyos pechos son mordidos por serpientes como castigo) son aquí extraídas de ese universo, para convertirse en imágenes nuevas y secularizadas. El potencial expresivo de tales modelos y las posibilidades plásticas que ofrecen no están desactualizados, pero este no es ya un espacio religioso. Es otra cosa.
La técnica usada principalmente para esta muestra es el óleo sobre lienzo. Son obras con pocas capas de pintura muy finas, en algunos casos transparentes, y en varios puntos puede apreciarse la primera capa de fondeo en acrílico sobre la tela. El tratamiento del óleo es suave, con fundidos y degradados sutiles que enfatizan el protagonismo que tiene el color. La paleta utilizada varía, yendo en algunas obras desde colores poco saturados que, en conjunto, dan la impresión de que la obra tuviera un velo que la cubre, hasta tonos muy intensos y saturados en otras obras.
En las obras sobre papel, la técnica es de tinta y acuarela. Aquí lo que prevalece es el juego entre la intensidad de la tinta y la suavidad de la acuarela y la aguada.
NOTAS SOBRE LA ARTISTA
Jimena Martinicorena Zaratiegui nació en Pamplona en el año 1999. Se graduó en Filosofía en el 2021 en la Universidad Complutense de Madrid y posee estudios de Historia del Arte en la UNED. Actualmente, compagina su actividad artística con la docencia en dibujo y pintura en varias academias de Pamplona.
En cuanto a su formación artística, recibió clases desde el 2006 al 2017, año en el que comenzó a desarrollar su actividad artística de manera autónoma.
Dentro de su trayectoria como pintora, ha presentado obras en tres exposiciones: en el 2024, una exposición colectiva, con coloquio, en el centro Plazara! de Pamplona; en el mismo año, la muestra Entre luz y momento, en la sede de IUN-NEB de la capital navarra; y en el 2025, Descendidas, en la galería Ormolú de Pamplona.
La inauguración de la exposición se celebrará el 1 de octubre a las 18.30 horas.


