La primera vez que se tiene noción del Miño como frontera entre Galicia y Portugal es en la obra «Historia Compostelana», en el Libro I, capítulo 15, que relata cómo el arzobispo compostelano Diego Gelmírez roba las reliquias de Braga y, tras pasar el Miño, ya no se preocupa del poder del arzobispo de Braga, pues había cambiado de jurisdicción. Era el año 1102 de Nuestro Señor.
La frontera entre España y Portugal comenzó a fraguarse en el año 1143, con la firma del Tratado de Zamora, con el que el Reino de León reconocía al primer monarca portugués, Alfonso Enríquez, Alfonso I. Le siguieron, en 1267, el de Badajoz, con el Reino de Castilla, y tras el de Alcañices, en 1297, la frontera quedó conformada en su mayor parte tal y como la conocemos hoy. Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX cuando se afrontó una definición moderna, precisa y definitiva. La delimitación sobre el río Miño, entre la provincia de Pontevedra y la portuguesa de Viana do Castelo, fueron los primeros trabajos que llevaron a cabo las comisiones mixtas preparatorias del Tratado de Límites de Lisboa de 1864.
En la exposición, se presenta una selección de reproducciones procedentes del Archivo Cartográfico y de Estudios Geográficos del Centro Geográfico del Ejército de Tierra (CEGET) que van desde un mapamundi del siglo XVII cargado de simbolismo, muy colorido y con un cierto rigor científico, hasta mapas de España, Galicia, Pontevedra, el río Miño… de lo general, a una zona mucho más cercana.
Además, se muestran los trabajos que se realizaron para el Tratado de Límites de 1864, y los trabajos que el CEGET lleva a cabo actualmente de mantenimiento de todas las fronteras terrestres de España, con mayor profundidad en la frontera hispano-lusa.
UNED Vigo
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